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Que desde niñ@s aprendamos a interpretar, gestionar y regular las emociones es muy importante para tener una buena salud mental.

Desarrollar habilidades de escucha al compañero y empatía ayuda a la integración en los grupos de referencia a lo largo de la vida. Igual de importante es enseñar autonomía, planificación y organización para tener niños seguros, independientes y capaces de sobrevivir al periodo escolar y sus cambios por etapas.

Trabajo día a día con niñ@s con autismo y los objetivos anteriores nombrados se favorecen mucho porque a priori, según sus diagnósticos, les va a ser más difícil superarlos dependiendo de su desarrollo cognitivo. El área emocional se trabaja constantemente en las sesiones terapéuticas.

Después de muchos años experimentando en las terapias y coordinándome con los colegios, me he encontrado con que muchos niñ@s con desarrollo típico o “neurotípicos” (como diría alguno de mis niñ@s con Síndrome de Asperger) tienen más carencias emocionales que las personas con TEA. Y yo me pregunto, ¿cómo es posible que los que sí  tienen una discapacidad, un trastorno etc. sean capaces de mostrar esas habilidades con sus compañeros y que la respuesta en muchas ocasiones sea primitiva y sin ningún tipo de empatía?

Tengo pre-adolescentes que me dicen que para qué van a ser asertivos si sus compañeros no los entienden. La generación de la empatía 2.0. Y les comprendo perfectamente, les estamos enseñando comportamientos socialmente adecuados y asertivos, entrenando en emociones diariamente. Lo que se está esperando de ellos en lugar de responder como realmente lo harían de forma natural. Teniendo en cuenta que tienen un trastorno y sus intereses, comprensión social y preferencias suelen ser bastante diferentes. A pesar de ello, resulta que los comportamientos socialmente inadecuados e inesperados provienen en gran medida de los que se supone “sin problemas”. Sin generalizar, por supuesto.

  • ¿Podemos educar las emociones en casa?

Creo qGif002ue es muy importante que desde casa se les enseñe a todos los niñ@s las diferentes emociones. Cómo reconocer y  expresar esos sentimientos e interpretarlos y respetarlos en sí mismos y en los demás. Que entiendan que pueden encontrar a lo largo de su vida a personas con necesidades diferentes a las suyas. Realmente las tenemos todos. Nadie escapa a necesitar un refuerzo en algún momento ya sea en alguna materia o a nivel emocional. Y a nadie le gusta que se le trate mal ni diferente por eso, a pesar de lo ideal que es aceptar esas carencias o falta de habilidad.

En ocasiones escuchamos de los propios padres de niñ@s sin problemas aparentes, comentarios impropios e inadecuados en la puerta de la escuela. Quiero pensar que es desconocimiento ante el tema. Hay que recordar que los hij@s copian muchos referentes de sus padres y los imitan jugando a ser mayores.

En la sociedad en la que vivimos tenemos menos tiempo del que quisiéramos para dedicarles a nuestros peques. El tiempo que sí invertimos, en ocasiones pecamos de exceso de atención y sobreprotección. Esto genera poca independencia, miedos e inseguridades muchas veces. Los niños son dependientes emocionalmente y en ocasiones poco asertivos.

Por eso es tan importante ser naturales en los momentos de conversación y juego. Que les mostremos realidades de su contexto y así poder corregir esos comportamientos a los que a veces no damos suficiente importancia. Cuando están dirigidos a sus iguales, la consecuencia para quien recibe la actitud o comentario negativo suele ser mayor.

No es una crítica a las familias, para nada. Los niños no nacen con manual y cada vez según evolucionan las nuevas generaciones se hace más complicado educar.

Trataremos estas cuestiones y  diferentes herramientas para reforzar la inteligencia emocional de los niñ@s en próximos post.

  • ¿Es función del colegio educar en emociones?

La realidad es que el horario escolar está compuesto por asignaturas en las que hay que retener información y muchas veces es una mera adquisición de conocimientos, sin tener en cuenta que si fuera esta enseñanza más funcional, sería más atractiva para el alumno.

Los chic@s se frustran y es natural. También se nos olvida a los adultos que fuimos niñ@s y en mayor o menor medida nos enfrentamos a estos problemas. Ahora somos capaces de valorar las carencias que hemos tenido en nuestra educación emocional. Tener más información y estrategias nos hubiera hecho la vida más fácil.

Hay que favorecer la memoria y estudiar, pero no reteniendo muchísimos texto sin sentido porque lo más probable es que cuando pase el examen se olvide, además de que se coge aversión al estudio.

Lo ideal sería… un sistema educativo con más educación emocional, autodeterminación, autonomía y menos adquisición de conceptos sin atractivo ni funcionalidad mostrada a nuestros niñ@s. Formar para la vida, pero para la vida real que les espera ahí fuera.

Quizás menos convencional ¿No estaría genial?

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