Ola de Violencia entre Menores.

En las últimas semanas nos han informado a través de los medios de bastantes agresiones muy duras con finales tremendos. Violencia entre menores y de menores hacia adultos.

Siempre se han dado estas situaciones pero creo que de forma más puntual. Que se empiece a extender y se convierta entre ciertos círculos en conductas más habituales, como profesional me preocupa y como persona me hace sentir insegura.

 

Ellos no aprenden por arte de magia, tenemos TODOS una responsabilidad muy importante  en su educación.

 

A veces estos niñ@s provienen de familias desestructuradas donde incluso otros familiares son delincuentes y/o están encarcelados pero también entre niñ@s de otros perfiles. Algunos de educación de excesiva protección o de absoluta entrega sin límites, donde los menores nunca han escuchado un “NO”. Entonces, no responden solo a un perfil, es el desarrollo emocional en muchos estilos educativos o donde estos mismos brillan por su ausencia.

Nosotros los adultos, vivimos en esa sociedad de consumo y hedonismo que también nos influye, pero nosotros ya vamos sabiendo filtrar. Es nuestra responsabilidad mostrarles esa realidad a los más jóvenes.


Ahí también tengo crítica al Sistema Educativo, que como siempre comento, es demasiado estándar para las necesidades reales de los alumn@s. A los profesionales nos dificulta mucho nuestra labor, y creednos, queremos ayudar.

Ha habido agresiones físicas y sexuales, que es lo peor que he escuchado en mucho tiempo, de menores que no tendrían ni que saber qué significa violar. Y si ya son conocedores de  ese concepto, cuánto de importante es que entiendan, que es una terrible aberración y no algo para jugar. El problema de los temas tabú es que si no se explican bien, entienden lo que quieren o pueden o de la manera que lo perciben según contextos. La línea de esos incorrectos aprendizajes es muy delicada.

Violaciones entre menores, a niños con discapacidad, agresiones, robo, incluso asesinato a personas de edades avanzadas…

  • ¿Qué está pasando?

  • ¿Estos menores que ya han delinquido con edades de 12 a 14 años conocen la Ley del Menor?

  • ¿Y las consecuencias?

  • ¿Dónde está el respeto y la empatía?

  • ¿Qué mensaje le estamos haciendo llegar a los menores sobre límites, leyes, normas de conducta etc?

Tengo mil preguntas que me hago porque no lo entiendo, o quizás sí. Después del caso de “La Manada” curiosamente se han repetido este tipo de hechos en adultos y en menores, tomando como referencia a ese grupo. ¿En serio esos son los referentes actuales? ¿Qué está pasando?


El otro día presencié un accidente de coche en el que un “señor”, por llamarlo así, quiso pasar adelantando a un taxi cuando tenía línea continua y NO había espacio. Al intentarlo no solo rozó al taxista que estaba dejando a un pasajero en el carril contrario, sino que, con toda su rabia estampó su coche contra el que tenía inmediatamente delante suya. Provocando que la reacción del otro “señor” fuera similar. Esto es horrible, porque vamos sin que nos importe nada por la vida: normas circulatorias, no aprender a esperar, insultar y pegar cuando algo no nos cuadra, con una tremenda baja tolencia a la frustración…

Pero, a mí parecer,  lo peor fue que estábamos delante de un instituto y todos los jovencitos estaban mirando. Yo observaba sus caras y la respuesta de estos me generó temor futuro y mucha rabia hacia los adultos que estaban dando un espectáculo deleznable, vergonzoso y no sé cuántas cosas más, sin darse cuenta de la influencia generada en ese instante. Al rato vimos que la policía ya venía. Porque además, presencias tanta violencia que no te atreves a intervenir por cuidar tu propia integridad física y psicológica. O lo que es lo mismo, porque la reacción humana es sentir impotencia y miedo.

Esto no es un caso aislado. Situaciones similares ocurren a lo largo del día infinidad de veces. En la calle, en la tele, en las redes, en el barrio, en el super…en la escuela. No sabemos cómo lo perciben los menores, pero sí estamos viendo cómo reaccionan en bastantes casos, como para valorar que existe un problema social.

Otros menores cuentan incluso con risas situaciones que ocurren en sus hogares que a mí me cambian la cara. Razón: La normalidad que se está dando en nuestra sociedad al uso de la violencia verbal y física para todo. Y digo para todo porque en el caso que he contado, lo civilizado hubiera sido controlar los instintos, que se supone, es lo que nos diferencia del resto de los animales. Respirar, llamar a la policía e intercambiar los papeles del seguro. Porque no es para tanto, porque hay que saber respetar.

Pero NO, parecían dos gorilas luchando por ser macho alfa. Vergüenza ajena y vuelvo a repetir, mucha inquietud hacia lo que está ocurriendo con esas personitas que aprenden imitando conductas de adultos. Y últimamente sin diferenciar el bien del mal.


Por otro lado, sienten que tienen inmunidad como menores. Muchos conocen demasiado sus supuestos “derechos”, pero esos derechos están para protegerlos no para “justificarlos”. Desde mi punto de vista esa Ley del Menor habría que modificarla al igual que los protocolos de Acoso Escolar que me parecen demasiado justitos y “cogidos con pinzas”. No es la primera vez que lo nombro en este blog.

Los chic@s perciben, asimilan y generan sus propios conceptos, sus propios ideales. Con toda esta cantidad de estímulos dudosos y complejos que nos llegan a través de los sentidos/medios/redes en la actualidad, están teniendo un nefasto desarrollo emocional en muchos casos.

 

La información está ahí y es necesaria, pero enseñándoles a gestionarla y a filtrarla.

 

NO ponemos límites suficientes. Los adultos en muchas ocasiones somos incapaces de ponernos de acuerdo en pro del menor. Si no somos capaces de respetarnos entre nosotros mismos cómo pretendemos que lo hagan ellos. Para muestra las redes sociales y los casos de acoso como el que denunció hace unas semanas la conocida bloguera LovelyPepa. Es terrible cómo nos tratamos los adultos, qué odio se desprende hacia personas que ni conoces. Es abrumador.

Yo llamo a esas personas que se dedican a acosar creyendo que eso es libertad de expresión (explicaremos bien este concepto en otras publicaciones): PDTLMG. “Personas con Demasiado Tiempo Libre Mal Gestionado”. Pero ese será otro post.

Obviamente y como siempre especifico, me refiero a determinados casos y en diferentes supuestos, no soy dada a generalizar y por lo tanto tampoco lo estoy haciendo ahora. Porque creo que cada individuo es diferente independientemente de su sexo, raza, religión, creencia política, valores etc. Y esa diversidad es fantástica si hay respeto, porque aporta.

Siempre le digo a mis alumn@s que la única norma que tengo es el “respeto” y que aprenderemos a ponernos en el lugar del otro. Con el tiempo propongo y provoco situaciones para que apliquen las herramientas que van conociendo. Y por supuesto, los que nos dedicamos a la educación queremos que comiencen a alegrarse de los logros ajenos. Es lo más bonito como seres humanos.

Me encantaría poder educar en el respeto hacia los seres humanos, los animales, el planeta…y sé que mucha gente, profesionales o no, quieren lo mismo. Educar para no hacer daño al otro porque a ese otro le duele y no queremos eso porque también sentimos SU dolor. O lo que es lo mismo, porque empatizamos incluso aunque no pensemos de igual forma. Porque eso es RESPETO.

Pero últimamente, en esta sociedad de consumo y hedonismo, se da más educar en el miedo, en tener más deberes o no jugar a los videojuegos y la verdad, es que ni si quiera eso funciona.

 

Así que, querida sociedad…igual ya es hora de cambiar las técnicas y seguir el camino del respeto para que nos IMITEN bien.

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